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Primer Foro por la Igualdad y la No Discriminación de las Adolescentes de la Ciudad de México.

Publicado el 04 Diciembre 2017
Discurso 46, 2017

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Dra. Teresa Incháustegui Romero
Directora general del Instituto de las Mujeres de la CDMX
Primer Foro por la Igualdad y la No Discriminación de las Adolescentes de la Ciudad de México.
Museo Memoria y Tolerancia

“Las niñas conjugan dos elementos que pueden hacerlas que se desplacen, las segreguen o las discriminen: el ser mujer y el ser menor de edad”.

Hola, qué tal, cómo estás. Buenos días a todas y todos.

Para mí es verdaderamente un gusto llegar a este momento y tenerlas aquí a todas reunidas después de este ejercicio durante 180 horas, nueve meses, de la Escuela de Liderazgos Adolescentes que hemos estado armando con Unicef este año, pero como parte de este proceso que hemos venido construyendo desde 2015.

Cuando llegamos al Instituto vimos que el sector de mujeres menores de edad, aquellas que están todavía fuera del estándar de la ciudadanía, no tenían lugar en las políticas de género. Además, también observamos que justo etapa de adolescentes, que es una edad en que ya no son propiamente niñas, niños, sino ya están en este cambio, es una etapa en la que hay pocas intervenciones públicas.

Afortunadamente, en este gobierno hemos ido subsanando desde el Injuve, como aquí en el Instituto y con el DIF, hemos ido construyendo una política que atienda a este grupo que es tan importante.

Para el Instituto las niñas conjugaban dos elementos que pueden hacerlas que se desplacen, las segreguen o las discriminen: el ser mujer y el ser niña, es decir, el considerarlas menores de edad, que como ya comentaba Paola y Fernanda en sus intervenciones, es como una situación de desempoderamiento.

A las mujeres nos educan desde pequeñas para que empecemos a entender cuáles son las cosas que no nos tocan: “esto no se hace, porque eres una niña”, “esto no hace, porque eres una niña”, “tú no puedes hacer lo mismo que tu hermano, porque eres una niña”, y en ese adiestramiento llegamos a la juventud y ya sabemos lo que sí nos toca y muchas no se atreven a dar el paso para cambiar esa historia de repetición. Por eso, es tan importante reflejar este tema, cogerlo y transformarlo.

A parte, hay una negación de derechos por ser mujeres y menores de edad, hay muchas situaciones de violencia, de maltrato, de abuso sexual, de violaciones.

Estudiábamos los datos de las niñas. Hicimos un reporte de estadísticas, que también estará en breve disponible, y encontrábamos que de acuerdo con una encuesta de salud que hizo el Instituto del Seguro Social entre mujeres ya adultas que llegan a los servicios, y el 13 por ciento de ellas declaraban en esa encuesta que su primera relación sexual, prácticamente una violación, había sido antes de los 15 años y en su casa, por personas conocidas y familiares.

El embarazo adolescente, en buena parte, también se debe al desconocimiento y al abuso. En ese sentido, nos importa que las niñas y las adolescentes conozcan, tengan información sobre la sexualidad, información sobre cómo prevenir y cómo cuidarse, pero sobre todo, que tengan esta fuerza y este empoderamiento para no estar en condiciones de tanta vulnerabilidad, frente a un adulto o adulta, frente a un profesor, frente a un desconocido en la calle que nos intimida con su adultez y su fuerza, y que nosotras no sabemos cómo resistir.

Entonces, esa fuerza es parte del empoderamiento que nosotras queremos que ustedes adquieran, que ustedes ejerciten con información sobre sus derechos, con una autoestima de lo que valen, porque también ser adolescente es una situación muy complicada.

A veces, no encontramos el lugar a donde pertenecemos, a donde somos, a dónde queremos estar, no sabemos porque nuestro organismo y nuestra subjetividad está en ese proceso de búsqueda, de ver quiénes somos, qué queremos y qué queremos hacer, y ese un trabajo muy importante que se hace a sus edades y que nosotras aquí en el Instituto, en el Injuve, con Unicef y a través de la Comisión de Derechos Humanos, queremos acompañar ese proceso.

Por eso, estamos muy contentas de esta Escuela de Liderazgos que esperamos seguir en los próximos años y que este auditorio no solamente sea de la primera generación, sino de la primera, la segunda, la tercera, todas las generaciones de adolescentes que queremos formadas, informadas y empoderadas, porque nuestro mundo necesita liderazgo para cambiar.

Albert Einstein decía que no podíamos esperar cambios, si seguíamos haciendo las cosas de igual manera. Entonces, sí tenemos que cambiar, cambiar lo que está caduco, lo que no nos impulsa o nos mejora como seres humanos y como humanidad, que mejore nuestra sociedad, nuestra vida política y social.

En ese sentido, quiero agradecer mucho la presencia y el trabajo que hemos hecho con Unicef todos estos años, aquí representado por Paola Gómez. Quiero reconocer la empatía, la colaboración, la concurrencia en tantos temas y el liderazgo que ha tenido de Fernanda Olvera, a cargo del Injuve que ha tenido también una innovación en la política de juventudes de la ciudad.

Agradecer, también a la SEDU, con la cual tenemos concurrencia en estos temas; a Prepa Sí y FIDEGAR, que nos apoyan y hemos trabajado juntas en todo este tema de violencia en las redes sociales, que creo es un tema muy importante que la Escuela de Liderazgo debe incorporar.

Nosotras estamos en las 16 delegaciones realizando talleres con mujeres y hombres jóvenes, pero todo mujeres, respecto a la violencia en redes sociales, poder identificar no sólo en redes sociales, sino en la vida, cómo nuestras parejas, “amigovios”, nos empiezan a controlar, a violentar y ahí también estar alertas y conocer cómo podemos prevenir para no caer en esas situaciones.

El DIF que está también con nosotras, que a través de la SIPPINA, que es este Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) de la CDMX, que deriva justo de la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez, es una mesa donde nos sentamos todas las instituciones que tienen que ver con las políticas de infancia y adolescencia, y estamos en este proceso de integrar, de reconocer lo que estamos haciendo, porque a veces, las instituciones cada quien va construyendo, pero es muy importante integrar, conocer, establecer sinergias y aprovechamientos que pueden haber entre todas las tareas juntas y juntos.

Entonces, este sistema nos está permitiendo hacer esta integración, además de tener perspectiva de interseccionalidad, como se le llama en política pública, que quiere decir que estamos viendo también las necesidades y demandas específicas de niñas con problemas de discapacidad, de niñas indígenas y de niñas en situaciones específicas.

Hay niñas y adolescentes cuya madre está en el sistema penal y ella está sola, con tíos o familiares. Tenemos también incluso adolescentes mujeres en conflicto con la ley, que es una población muy vulnerabilizada, que quizá no ha encontrada como muchas de nosotras en la infancia, algún factor de resiliencia que nos ayudó a salir, que nos ayudó a remontar los conflictos y las desventajas que pudiéramos haber encontrado en nuestro camino, por mil y un factor, porque la realidad no es esa realidad idílica de las familias, así como de las películas, sino es una realidad lacerante, con bastantes dificultades, con conflictos.

Esa es nuestra realidad y de ahí tenemos que sacar la fuerza para salir adelante y para construir nuestro proyecto de vida, que es lo más importante, trabajo más importante que ustedes tienen en este momento es ese; construir su proyecto de vida, y este proyecto de vida está basado en esta información, en este conocimiento de todas las oportunidades, pero también, de todas las vulnerabilidades en las que podemos caer, en las que debemos de evitar y si caímos, bueno, levantarnos y siempre tener ese faro hacía delante, porque es esa esperanza que se construye, que se crea, la que nos va a llevar a buen puerto.

Es como un farito que allá en medio de toda la oscuridad y toda la bruma que podamos tener en nuestros peores días nos ilumina. No perdamos la fe. No perdamos la esperanza. Sumemos la fuerza que nos dan las amigas, las y los profesores que sí nos orientan, las cosas que nos gustan, aferrémonos a la vida con gran ánimo de salir siempre adelante.

Que tengan este año pues, un año que concluye fructíferamente y que su vida adelante siga y estémonos acompañando en estos momentos.

Muchas gracias.

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